El superhéroe que no podía subir a un árbol

<El superhéroe que no podía subir a un árbol<
(Cuentos de antiguas memorias)
Carlos Enrique Vázquez Moreno

I: Aprendiendo a volar

La apabullante frescura de los limoneros en flor contaba su tristeza al algoritmo de papayas, guanábanas y badeas que se creaba en la cerca vecina; mientras las naranjas, orgullosamente amarillas, aproximaban su sabor en milyuna ondas tenues, cálidas de olores concretos.

Las viejasnuevas cimitarras de las palmeras construían rayos gammas y ultravioletas dentro del inicio del crepúsculo.

Las buganvillas enredaban sus arcos iris hacia los horizontes pretéritos de los balcones de guadúa que todavía crepitaban de sol.

Y él era apenas una manchita solar sobre el verde espejo que reflejaba el corazón de su padre que estaba a su lado, volando pensamientos tristes y esperanzas de oropel, como otros padres vuelan cometas.

De pronto, furtivamente, como shaolin en papel de arroz, una inmediata, terrible idea arribó, desde no sé que teorema infinitesimal, a su incipiente cerebelo.

Antes, lo había hecho, pero no eran sus fuerzas, no era mágico, existía un apoyo: la pared, una mesa, una cama, dos manos,… en fin.

Esta vez, la idea se le atornilló en la mente y se fue haciendo carne en los cabellos de ángel que tenía por piernas. Y fue elevándose poco a poco, como espiga en cemento,………como en un milenio.

¡Se paró!

¡Estaba de pie!

¡Su padre se envolvió en la bandera enorme de la alegría!

La tierra atrajo su pequeño, frágil cuerpo hacia su seno. Pero sus centrífugas piernas querían como volar. Se alzo y cayó dos o tres veces, antes que los brazos de su padre lo izaran hasta el escándalo de tornasoles ensortijado en la moribunda tarde.

Ahí aprendió a volar………………..

Anuncios