Composición y organización del subproletariado y proletariado, en tiempo de crisis del capitalismo oligárquico y dependiente (1984-1989)

Les dejo esta vieja ponencia

Composición y organización del subproletariado y proletariado

El objetivo central de: “Composición y organización del subproletariado y proletariado, en tiempo de crisis de capitalismo oligárquico y dependiente (1984-1989)”, es analizar las características singulares y específicas de la constitución, organización y composición de las clases sociales antagónicas y fundamentales, en el contexto de la modernización capitalista, operada en el Ecuador por el proceso de industrialización que se consolida en los años setentas, con la utilización de los excedentes petroleros; y hace crisis en la presente década, debido al carácter oligárquico y dependiente de la reproducción económica. La hipótesis articuladora del análisis se configura en torno a la idea central de que la actual crisis económica pretende resolverse desde el Estado, atendiendo a la acumulación capitalista en beneficio de los intereses de las fracciones dominantes y de los monopolios transnacionales. La aplicación de este modelo ha provocado una sobre explotación de la fuerza de trabajo, especialmente proletaria, el deterioro de las condiciones de vida de la población una extendida desocupación y subocupación, una reducción relativa de la clase obrera fabril y una expansión absoluta del subproletariado

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Incidencias de las políticas estatales sobre la clase y movimiento proletario en la crisis: Conflicto y respuesta (1984-1989).

Para que no se olviden del pasado de oprobio

INCIDENCIAS DE LAS POLITICAS ESTATALES SOBRE LA CLASE Y MOVIMIENTO PROLETARIO EN LA CRISIS

La hipótesis central de trabajo trata de explicar que las diferentes políticas económicas no responden solo a una realidad circunstancial de actor técnico-económicos que realiza el Estado sino a una dimensión más amplia y causal que responde a aspectos políticos, ideológicos y sociales tomados por las fracciones monopólicas de la clase dominante en el poder, en asocio con el imperialismo. De allí que la política económica, detrás de sus objetivos explícitos, se esconden propósitos implícitos de carácter político.

Mother Jones, la mujer más peligrosa de Estados Unido

Mother Jones, la mujer más peligrosa de Estados Unidos
La Izquierda Diario
En febrero de 1913, Mother Jones fue condenada en una corte militar a 20 años de cárcel por incitar a la violencia. Las crónicas cuentan que quiso leer la declaración de Independencia norteamericana y la arrestaron. Tenía 75 años.

Por esos días, el gobernador republicano William Glasscock había impuesto la ley marcial por tercera vez en la región, con el objetivo de derrotar la huelga minera de Paint Creek–Cabin Creek (West Virginia, Estados Unidos) que había comenzado en abril del año anterior.

Mary Harris, conocida como Mother Jones, nació en 1837, en un hogar de militantes irlandeses; conoció el exilio muy joven, cuando su familia huyó al Canadá, donde obtuvo su título de maestra. De regreso en Estados Unidos, luego de trabajar como maestra unos meses, renunció al estricto convento donde dictaba clases, porque “prefería zurcir que mandonear a niños pequeños” y se mudó a Chicago, donde trabajó como costurera.

En 1861 se casó con George Jones, un obrero fundidor, con quien daría sus primeros pasos en la lucha proletaria. Seis años después, su marido y sus hijos murieron en la epidemia de fiebre amarilla de fines de los años 1860 y, en 1871, perdió su casa y taller en el gran incendio de Chicago.

Esas tragedias personales, sin embargo, no la doblegaron, siguieron moldeando su personalidad aguerrida: Jones se transformó en organizadora sindical, estaba convencida de la organización independiente de la clase obrera: “Lo que un estado no consigue, lo que un minero contra una corporación poderosa no puede alcanzar, puede lograrlo un sindicato”. La socialista Elizabeth Gurley Flynn, la describía como “la mejor agitadora de nuestra época”.

Mother Jones se incorporó a la organización semiclandestina Caballeros del Trabajo, que reunía a los sectores más explotados del movimiento obrero, entre ellos mujeres, negros e inmigrantes. A partir de 1890, se sumó a los esfuerzos de los mineros para fundar su propio sindicato. En 1904, ingresó al Partido Socialista y, al año siguiente, sería la única mujer entre los veintisiete firmantes del manifiesto fundador de la Industrial Workers of the World (IWW), que llamaba a organizar a todos los obreros y obreras industriales.

Por esos años, ya estrenaba tribunales y había sido declarada por un fiscal como “la mujer más peligrosa de Estados Unidos”. Aunque ya contaba muchas canas era habitué de las huelgas mineras, y alentaba la participación de las esposas y las familias de los trabajos para fortalecer las medidas de lucha. Cuando la acusaban los fiscales decían: “llega a un estado [West Virginia] donde reinan la paz y la prosperidad… y con un gesto hace que veinte mil hombres dejen sus herramientas y abandonen el trabajo”.

Las jornadas laborales eran extensas, las condiciones laborales provocaban mutilaciones, enfermedades crónicas y muerte. La voz de Mother Jones repicaba en las minas y las fábricas, se amplificaba en las luchas por la jornada de ocho horas. Cuando le preguntaban dónde vivía, decía “en cualquier parte, allí donde haya una pelea”. Solía compartir las precarias viviendas con los trabajadores, las carpas cerca de las minas, sin contar las estadías en comisarías, juzgados y cárceles.

Como todo el activismo y la militancia de izquierda, Jones era una gran admiradora de la gran Revolución Mexicana de 1910. Una de sus principales actividades, además del sindicato minero, fue recaudar fondos para la revolución y la defensa de los revolucionarios mexicanos arrestados en Estado Unidos. El internacionalismo era moneda corriente entre el activismo de izquierda y radical por esos años.

En 1912, en medio de la huelga minera de Paint Creek–Cabin Creek (West Virginia, Estados Unidos), organizó un gran movimiento solidario, que incluía una “milicia” de mujeres, que marchaba escoba y ollas en mano que agitaba en las movilizaciones y rodeaba a los rompehuelgas.

Opositora férrea al trabajo infantil, organizó la “Cruzada de los niños”, y una marcha que unió Pensilvania con Oyster Bay en Nueva York, hogar del entonces presidente Theodore Roosevelt, con banderas que exigían “Queremos ir a la escuela, no a las minas”.

Luego de ser arrestada, en 1913, por denunciar las condiciones de trabajo en las minas, fue sentenciada a veinte años de cárcel por incitación a la violencia y conspiración. Pero su firmeza hizo que el senado del estado de West Virginia investigara sus denuncias, y el gobernador Henry Drury Hatfield recién electo debió mediar para alcanzar un acuerdo entre los dueños de las minas y los trabajadores. Jones fue liberada y absuelta para evitar mayores repercusiones.

Antes de morir, pidió que su cuerpo fuera enterrado en el cementerio del sindicato minero, al que le dedicara su vida de militancia obrera. Junto a ellos enfrentó durante toda su vida a los capitalistas y su casta de políticos. Una de las tantas veces que la amenazaron con la cárcel y el castigo, contestó: “Si me quieren colgar, que me cuelguen. Cuando esté en el cadalso voy a gritar Libertad para la clase obrera”.

Ejército revolucionario y gobierno revolucionario

Cultura Proletaria

lenin ejercito rojo

“La insurrección de Odessa y el paso del acorazado de Potemkin al lado de la revolución, representan un nuevo y gran paso de avance en el desarrollo del movimiento revolucionario contra la autocracia…Bajo la influencia del desarrollo espontáneo de los acontecimientos, va madurando y organizándose ante nuestros ojos la insurrección general armada del pueblo. No hace todavía tanto tiempo que la única manifestación de la lucha del pueblo contra la autocracia eran las revueltas, es decir, los levantamientos inconscientes, no organizados, espontáneos y a veces sin freno. Pero el movimiento obrero, como el movimiento de la clase más avanzada, el proletariado, ha ido sobreponiéndose rápidamente a esta fase inicial. La propaganda y la agitación de la socialdemocracia, conscientes de su meta, han contribuido a ello. Las simples revueltas han dejado paso a la lucha huelguística organizada y a las manifestaciones políticas en contra de la autocracia. Las brutales represalias…

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Gaza y la amenaza de guerra mundial

Excelente análisis de John Pilger sobre la situación actual del mundo

Romper el último tabú
Gaza y la amenaza de guerra mundial

John Pilger
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

“Hay un tabú”, dijo el clarividente Edward Said,” en decir la verdad sobre Palestina y la gran fuerza destructiva detrás de Israel. Sólo cuando esta verdad sea revelada, puede cualquiera de nosotros ser libre”.

Para muchas personas, la verdad es ahora. Por fin, ellos saben. Aquellos que alguna vez fueron intimidados al silencio, no pueden mirar hacia otro lado ahora. Miran fijamente desde su TV, su ordenador portátil, teléfono, lo que es una prueba de la barbarie del Estado de Israel y la gran fuerza destructiva de su mentor y proveedor, los Estados Unidos, amén de la cobardía de los gobiernos europeos y la connivencia de otros, como Canadá y Australia en este épico crimen.

El ataque a Gaza fue un ataque a todos nosotros. El asedio de Gaza es un sitio de todos nosotros. La denegación de justicia a los palestinos es un síntoma de que gran parte de la humanidad vive en estado de sitio y es una advertencia de que la amenaza de una nueva guerra mundial está creciendo día a día.

Cuando Nelson Mandela llamó a la lucha de Palestina “el mayor problema moral de nuestro tiempo”, habló en nombre de la civilización verdadera, no la que los imperios inventan. En América Latina, los gobiernos de Brasil, Chile, Venezuela, Bolivia, El Salvador, Perú y Ecuador han fijado su posición sobre Gaza. Cada uno de estos países ha conocido su propia oscuridad cuando los asesinatos en masa de su ciudadanía eran auspiciados por el mismo padrino –el departamento de Estado en Washington- que respondió a los gritos de los niños de Gaza con más munición para matarlos.

A diferencia de Netanyahu y sus asesinos, las mascotas fascistas de Washington en América Latina no se ponían a sí mismos como estandartes de moral. Simplemente asesinaban y dejaban los cuerpos en los vertederos. Para el sionismo, el objetivo es el mismo: despojar y en última instancia, destruir toda una sociedad humana, una verdad que 225 sobrevivientes del Holocausto y sus descendientes han comparado con la génesis del genocidio.

Nada ha cambiado desde infame “Plan D” de los sionistas en 1948 que implicaba una limpieza étnica de un pueblo entero. Recientemente, en el la web del Times of Israel aparecieron las palabras: “El genocidio es admisible”. Un vicepresidente de la Knesset, el Parlamento israelí, Moshe Feiglin, exige una política de expulsión en masa hacia campos de concentración. Una diputada, Ayelet Shaked, cuyo partido es miembro de la coalición de gobierno, pide el exterminio de las madres palestinas para impedir que den a luz a lo que ella llama “pequeñas serpientes”.

Durante años, los reporteros han visto a soldados israelíes utilizar de cebo a niños palestinos para luego abusar de ellos a través de altoparlantes. Luego les disparan hasta matarles. Durante años, los reporteros han sabido de las mujeres palestinas a punto de dar a luz a quienes se negó el paso por un puesto de control de carretera a un hospital; y el bebé murió, y, a veces, la madre también.

Durante años, los periodistas han sabido de equipos de médicos palestinos y personal de ambulancias que recibieron permiso de comandantes israelíes para asistir a los heridos o remover a los muertos, sólo para ser luego disparados en la cabeza.

Durante años, los reporteros han conocido acerca de las personas afectadas impedidas de recibir tratamiento para salvar la vida, o muertas a tiros cuando han tratado de llegar a una clínica para el tratamiento de quimioterapia. Una señora mayor con un bastón fue asesinada de esta manera, con una bala en la espalda.

Cuando expuse los hechos de este crimen a Dori Gold, un asesor del primer ministro israelí, dijo: “Por desgracia, en cada tipo de guerra que hay casos de civiles que han muerto accidentalmente. Pero el caso que usted cita no era terrorismo. Terrorismo significa poner deliberadamente a un civil en la mirilla del rifle de un francotirador”.

Le respondí: “Eso es exactamente lo que pasó.”

“No” dijo, “no es eso lo que sucedió”.

Una mentira o engaño semejante repiten infaliblemente los apologistas de Israel. Como el exreportero del New York Times Chris Hedges señala, la notificación de tal atrocidad, invariablemente, termina en el concepto de “atrapados en el fuego cruzado”. Durante el tiempo que he cubierto el Medio Oriente todos, si no la mayoría de los medios occidentales han coincidido en este camino.

En una de mis películas, un camarógrafo palestino, Imad Ghanem, yace indefenso mientras los soldados del “ejército más moral del mundo” le vuelan las dos piernas. A esta atrocidad le dieron dos líneas en la web de la BBC. Trece periodistas fueron asesinados por Israel en su último festival de sangre en Gaza. Todos eran palestinos. ¿Quién sabe sus nombres?

Algo diferente ocurre ahora. Hay una enorme repulsión en todo el mundo; y las voces del liberalismo sensible están preocupadas. Quienes quieren torcer la mano y el coro engañoso que declama la “igualdad de culpa” y “el derecho de Israel a defenderse” no lavarán nunca más la ropa sucia de Israel; tampoco lo hará el desprestigio del mote de antisemitismo. Tampoco su clamor selectivo de que “hay que hacer algo” acerca de los fanáticos islámicos, pero no debe hacerse nada acerca de los fanáticos sionistas.

Una voz liberal sensible, la del novelista Ian McEwan, se celebraba como sabia por The Guardian , mientras que los niños de Gaza volaban en pedazos. Este es el mismo Ian McEwan que ignoró los ruegos de los palestinos para que no acepte el Premio Jerusalén de Literatura. “Si sólo fuera a los países que apruebo, probablemente nunca volvería a salir de la cama”, dijo McEwan.

Si pudieran hablar, los muertos de Gaza podrían decir: ¡quédate en la cama, gran novelista, porque tu sola presencia lame el culo del racismo, el apartheid, la limpieza étnica y el asesinato sin importar las palabras de comadreja que articuló al recibir su premio!

Comprender la sofística y el poder de la propaganda liberal es clave para entender por qué las atrocidades de Israel perduran; por qué el mundo contempla; qué sanciones nunca se aplican a Israel; y por qué nada menos que un boicot total de todo lo israelí es ahora una medida de la decencia humana básica.

La propaganda más incesante dice que Hamas está comprometido con la destrucción de Israel. Khaled Hroub, el académico de la Universidad de Cambridge considerada una autoridad en el mundo Hamas líder, dice que este concepto “nunca fue utilizado o adoptado por Hamas, incluso en la mayoría de sus declaraciones radicales”. La muy citada Carta “anti judía” de 1988 fue obra de “un individuo y se hizo pública sin el consenso apropiado de Hamas … El autor fue alguien de la ‘vieja guardia'”; el documento es considerado como una vergüenza y nunca se citó.

Hamas ha ofrecido repetidamente una tregua de 10 años con Israel y ha dado mucho tiempo para una solución de dos estados. Cuando la audaz Medea Benjamin, activista estadounidense judía, estuvo en Gaza, llevabú una carta de los líderes de Hamas al presidente Obama que dejaba claro que el gobierno de Gaza quería la paz con Israel. Fue ignorada. Conozco personalmente mucha cartas semejantes realizadas de buena fe, ignoradas o descartadas.

El crimen imperdonable de Hamas es una distinción casi nunca informado: es el único gobierno árabe que ha sido libre y democráticamente elegido por su pueblo. Peor aún, ahora se ha formado un gobierno de unidad con la Autoridad Palestina. Una sola voz palestina decidida – en la Asamblea General, el Consejo de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional – es la amenaza más temida.

Desde el año 2002, una unidad de medios pioneros en la Universidad de Glasgow ha producido notables estudios de información y propaganda en Israel / Palestina. El profesor Greg Philo y sus colegas se sorprendieron al encontrar una ignorancia pública agravada por la transmisión de noticias de TV. Cuantas más personas las veían, menos sabían.

Greg Philo dice que el problema no es la “parcialidad” en sí. Los periodistas y productores están tan movilizados como todos por el sufrimiento de los palestinos; pero es tan imponente la estructura de poder de los medios de comunicación – como una extensión del Estado y sus intereses creados – que los hechos críticos y el contexto histórico se suprimen de forma rutinaria.

Increíblemente, menos del nueve por ciento de los espectadores jóvenes entrevistados por el equipo del profesor Philo eran conscientes de que Israel era la potencia ocupante, y que los colonos ilegales eran judíos; muchos creían que ellos eran palestinos. El término “territorios ocupados” se explicó rara vez. Palabras tales como “asesinato”, “atrocidad”, “asesinato a sangre fría” sólo se utilizaron para describir la muerte de israelíes.

Recientemente, un periodista de la BBC, David Loyn, fue crítico de otro periodista británico, Jon Snow, de Channel 4 News. Snow se sintió tan conmovido por lo que había visto en Gaza en YouTube como para hacer un llamamiento humanitario. Lo que preocupaba al hombre de la BBC era que Snow había incumplido el protocolo y tuvo una reacción emocional en su reporte de YouTube.

La “emoción”, escribió Loyn, “es la materia de la propaganda y las noticias están en contra de la propaganda”. ¿Escribió esto con un gesto serio? De hecho, Snow hizo estas declaraciones en calma. Su delito fue haber desviado fuera de los límites de la falsa imparcialidad. Desafortunadamente, no se censuró a sí mismo.

En 1937, con Adolf Hitler en el poder, Geoffrey Dawson, editor de The Times en Londres, escribió lo siguiente en su diario: “Me paso las noches en sacar algo que perjudicará la susceptibilidad de los [alemanes] y en la caída de las pequeñas cosas que van a calmarlos”.

El 30 de julio, la BBC ofreció a los espectadores una clase magistral en el Principio Dawson. El corresponsal diplomático del programa Newsnight , Mark Urban, dio cinco razones por las que el Oriente Medio era un torbellino. Ninguno incluyó el papel histórico o contemporáneo del gobierno británico. La noticia del envío de 8000 millones de libras esterlinas en armas y equipo militar a Israel por parte del gobierno de Cameron fue retocada. La noticia del enorme cargamento de armas de Gran Bretaña a Arabia Saudí fue retocada. El papel de Gran Bretaña en la destrucción de Libia fue retocada. El apoyo británico a la tiranía en Egipto fue retocado.

En cuanto a las invasiones británicas de Irak y Afganistán, que no sucedieron, no hubo necesidad.

El único testigo experto en este programa de la BBC era un académico llamado Toby Dodge de la London School of Economics. Lo que los espectadores necesitaban saber era que de Dodge había sido asesor especial de David Petraeus, el general estadounidense en gran parte responsable de los desastres en Irak y Afganistán. Pero esto, también, fue retocado.

En cuestiones de guerra y paz, las ilusiones de estilo de la BBC de imparcialidad y credibilidad hacen más por limitar y controlar el debate público que la gaceta sensacionalista. Como Greg Philo señaló, la movida del comentario de Jon Snow en YouTube se limitaba a si el asalto israelí contra Gaza era proporcional o razonable. Lo que faltaba – y casi siempre falta – era la verdad esencial de la ocupación militar más larga de los tiempos modernos: una empresa criminal respaldada por los gobiernos occidentales de Washington a Londres y hasta Canberra.

En cuanto al mito de que el “vulnerable” y “aislado” Israel está rodeado de enemigos, la realidad es que está rodeado de aliados estratégicos. La Autoridad Palestina, financiada, armada y dirigida por los EE.UU., fue aliada todo el tiempo de Tel Aviv. Los aliados de Netanyahu son las tiranías de Egipto, Jordania, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Qatar – si la Copa Mundial de la historia llega a Qatar, cuenta con el Mossad para ejecutar la seguridad-.

La resistencia es la humanidad en su mayor expresión de valentía y nobleza. La resistencia en Gaza se compara acertadamente con el levantamiento judío en el gueto de Varsovia de 1943, durante el cual también se cavaron túneles y se utilizaron tácticas de subterfugio y de sorpresa contra un aparato militar abrumador. El último líder superviviente del levantamiento de Varsovia, Marek Edelman, escribió una carta de solidaridad con la resistencia palestina, comparándola con la ZOB, sus combatientes del ghetto. La carta comenzaba: “Comandantes de las fuerzas armadas de Palestina, de las operaciones paramilitares y de guerrilla y para todos los soldados [de Palestina]”.

El Dr. Mads Gilbert es un médico noruego reconocido por su trabajo heroico en Gaza. El 8 de agosto, el Dr. Gilbert regresó a su ciudad natal, Tronso en Noruega, que, como se señaló, los nazis habían ocupado durante siete años. Él dijo: “Imagínese estar de nuevo en 1945 y que Noruega no ganó la lucha de liberación, no se deshizo del ocupante. Imagínese que el ocupante queda en nuestro país, tomándolo parte por parte, desde hace décadas sobre décadas, y nos destierra a las zonas más carecientes, y se quedan con los peces del mar y con el agua que tenemos debajo, entonces bombardean nuestros hospitales, a nuestros trabajadores de las ambulancias, nuestras escuelas, nuestros hogares.

“¿Nos habríamos rendido y agitado la bandera blanca? ¡No, no lo haríamos! Y esta es la situación en Gaza. Esto no es una batalla entre el terrorismo y la democracia. Hamas no es el enemigo contra el cual Israel está luchando. Israel está librando una guerra contra la voluntad del pueblo palestino a resistir. Es la dignidad del pueblo palestino que no va a aceptar esto.

“En 1938, los nazis llamaron a los judíos Untermenschen – subhumanos-. Hoy, los palestinos son tratados como pueblo infrahumano que puede ser sacrificado sin que ningún poder reaccione.

“Así que he vuelto a Noruega, un país libre, y este país está libre porque teníamos un movimiento de resistencia, porque los países ocupados tienen derecho a resistir, incluso con armas -se afirma en el derecho internacional-. Y la resistencia del pueblo palestino en Gaza es admirable: una lucha por todos nosotros”.

Hay peligros en contar esta verdad, en la violación de lo que Edward Said llama “el último tabú”. Mi documental, Palestine Is Still the Issue , fue nominado a un BAFTA, un Premio de la Academia Británica, y elogiado por la Comisión Independiente de Televisión por su “integridad periodística” y el “cuidado y la minuciosidad con el que se investigó”. Sin embargo, en cuestión de minutos de emisión de la película en la Red de Gran Bretaña ITV, una ola de escándalo estremeció – una avalancha de correos electrónicos me describió como un “psicópata demoníaco”, “un proveedor de odio y el mal”, “antisemita del tipo más peligroso”. Mucho de esto fue orquestado por los sionistas en los EE.UU. que no podrían haber visto la película. Las amenazas de muerte llegaron a un ritmo de una por día.

Algo similar pasó con el comentarista australiano Mike Carlton el mes pasado. En su columna regular en el Sydney Morning Herald , Carlton produjo una rara pieza de periodismo sobre Israel y los palestinos; identificó a los opresores y sus víctimas. Tuvo cuidado de limitar su ataque a “un nuevo y brutal Israel dominado por la línea dura de derecha Likud de Netanyahu”. Los que habían creado anteriormente el Estado sionista, dio a entender, pertenecían a “una tradición liberal orgullosa”.

En el momento justo, el diluvio se derramó. Lo llamaron “una bolsa de baba nazi, judío racista que se auto odia”. Fue amenazado en repetidas ocasiones, y envió por correo electrónico a sus atacantes a “hacerse follar”.

El Herald le exigió que se disculpe. Cuando se negó, fue suspendido y luego renunció. Según el editor del Herald, Sean Aylmer, la empresa “espera estándares mucho más altos de sus columnistas”.

El “problema” de la mordaz voz liberal del Carlton, a menudo solitaria en un país en el que Rupert Murdoch controla el 70 por ciento de la prensa de la ciudad capital- Australia es el primer murdocracia del mundo – se resolvería por partida doble si la Comisión Australiana de Derechos Humanos investiga las quejas contra Carlton bajo la Ley contra la Discriminación Racial, que prohíbe cualquier acto público o expresión que es “razonablemente probable… para ofender, insultar, humillar a otra persona o un grupo de personas” basado en su raza , color u origen nacional o étnico.

Es necesario hacer la salvedad que se puede silenciar en Australia – donde los Carltons están en extinción- pero el verdadero periodismo está vivo en Gaza. A menudo hablo por teléfono con Mohammed Omer, un extraordinario periodista palestino joven, a quien presenté, en 2008, para el premio Martha Gellhorn de Periodismo. Cuando lo llamé durante el asalto a Gaza, podía escuchar el zumbido de los aviones no tripulados, la explosión de los misiles. Interrumpió una de las llamadas para asistir a los niños acurrucados fuera esperando el transporte en medio de las explosiones. Cuando hablé con él el 30 de julio, un solo israelí F-19 de combate acababa de sacrificar 19 niños. El 20 de agosto, él describió cómo drones israelíes tenían efectivamente “cercado” un pueblo para que ellos pudieran asesinar a tiros salvajemente.

Cada día, al amanecer, Mohammed busca familias que han sido bombardeadas. Graba sus historias, de pie entre los escombros de sus casas; él toma sus fotografías. Él va al hospital. Él va a la morgue. Él va al cementerio. Hace cola durante horas para el pan para su propia familia. Y mira al cielo. Él envía a dos, tres, cuatro despachos diarios. Esto es periodismo real.

“Ellos están tratando de aniquilarnos”, me dijo. “Pero cuanto más nos bombardean, más fuertes seremos. Ellos nunca van a ganar”.

El gran crimen cometido en Gaza es un recordatorio de algo más amplio y amenazante para todos nosotros.

Desde 2001, los Estados Unidos y sus aliados han estado viviendo en un alboroto. En Irak, el resultado de los ataques arrojan al menos 700.000 hombres, mujeres y niños muertos. El auge de los jihadistas – en un país donde no había ninguno – es el resultado. Conocido como al-Qaeda y ahora el Estado islámico, el yihadismo moderno fue inventado por EEUU y Gran Bretaña, asistido por Pakistán y Arabia Saudita. El objetivo original era utilizar y desarrollar un fundamentalismo islámico que apenas había existido en gran parte del mundo árabe con el fin de socavar los movimientos pan-árabes y los gobiernos seculares. Por la década de 1980, este se había convertido en un arma para destruir la Unión Soviética en Afganistán. La CIA lo llamó Operación Ciclón; y resultó ser un ciclón, con su furia desatada soplando en pleno rostro de sus creadores. Los ataques del 9/11 y en Londres en julio de 2005 fueron el resultado de este retroceso, al igual que los recientes asesinatos, horripilantes de los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff. Desde hace más de un año, el gobierno de Obama armó a los asesinos de estos dos jóvenes – entonces conocido como ISIS en Siria – con el fin de destruir el gobierno secular en Damasco.

El principal “aliado” de Occidente en este caos imperial es el estado medieval donde las decapitaciones se llevan a cabo de forma rutinaria y judicialmente, es decir Arabia Saudita. Cada vez que familia real británica envía a uno de sus miembros a este lugar bárbaro, puedes apostar tu ínfimo petrodólar a que el gobierno británico quiere vender a los jeques más aviones de combate, misiles y manillares. La mayor parte de los secuestradores del 11.9 procedían de Arabia Saudita, que financia los yihadistas de Siria a Irak.

¿Por qué debemos vivir en este estado de guerra perpetua?

La respuesta inmediata se encuentra en los Estados Unidos, donde ha tenido lugar un golpe secreto y no declarado. Un grupo conocido como el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, la inspiración de Dick Cheney y otros, llegó al poder con la administración de George W Bush. Una vez conocida en Washington como “locos”, esta secta extrema cree en lo que el Comando Espacial de los Estados Unidos llama “dominio de espectro completo”.

Bajo los gobiernos de Bush y Obama, la mentalidad imperial del siglo XIX ha invadido todos los departamentos de Estado. El más puro militarismo está en alza; la diplomacia es redundante. Las naciones y los gobiernos son juzgados como útil o prescindible para ser sobornados o amenazados o “sancionados”.

El 31 de julio, el Jurado Nacional de Defensa en Washington publicó un importante documento que llama a los Estados Unidos a prepararse para pelear seis guerras importantes al mismo tiempo. En la parte superior de la lista estaban Rusia y China, ambas potencias nucleares.

En un sentido, una guerra contra Rusia ya ha comenzado. Mientras que el mundo vio horrorizado como Israel asaltó Gaza, atrocidades similares en el este de Ucrania eran apenas noticias. Al momento de escribir, dos ciudades ucranianas ruso parlantes – Donetsk y Luhansk – están bajo asedio: su gente, los hospitales y las escuelas están bombardeados por un régimen en Kiev que llegó al poder en un golpe de estado liderado por neo-Nazis respaldados y pagados por los Estados Unidos. El golpe de Estado fue el punto culminante de lo que el observador político ruso, Sergei Glaziev describe como un “acuerdo de los nazis ucranianos destinado a Rusia” y que viene siendo guardado por 20 años. El fascismo ha vuelto a aumentar en Europa y más de un líder europeo se ha pronunciado en su contra, tal vez porque el ascenso del fascismo en Europa es ahora una verdad que nadie se atreve a pronunciar.

Con su pasado fascista, y el actual, Ucrania es ahora un parque temático de la CIA, una colonia de la OTAN y del Fondo Monetario Internacional. El golpe de Estado fascista en Kiev en febrero fue el alarde de la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, cuyo “golpe económico” subió a $ 5 mil millones. Pero hubo un contratiempo. Moscú impidió legítimamente la incautación de su base naval del Mar Negro en la Crimea de habla rusa. Un referéndum y la anexión siguieron rápidamente. Representada en Occidente como “agresión” del Kremlin, esto sirve para revertir el relato de la verdad en las cabezas y cubrir los objetivos de Washington: abrir una brecha entre una Rusia “paria” y sus principales socios comerciales en Europa y, finalmente, para romper la Federación Rusa. Misiles estadounidenses ya rodean Rusia. El fortalecimiento militar de la OTAN en las ex repúblicas soviéticas y en la Europa oriental es elmás grande desde la segunda guerra mundial.

Durante la guerra fría, esta situación habría arriesgado a un holocausto nuclear. El riesgo ha vuelto como desinformación anti-rusa que alcanza picos de histeria en los EE.UU. y Europa. Un caso de libro es el derribo de un avión de Malasia en julio. Sin una sola prueba, los EE.UU. y sus aliados de la OTAN y sus máquinas de los medios de comunicación culparon a los “separatistas” étnicos de Rusia en Ucrania y dieron a entender que Moscú era el responsable último. Un editorial de The Economist acusó a Vladimir Putin de asesinato en masa. La portada de Der Spiegel utiliza rostros de las víctimas y tipo de letra roja y negrita, “Stoppt Putin Jetzt!” (¡Detener a Putin Ahora!) En el New York Times, Timothy Garton Ash fundamentó el caso de la “doctrina mortal de Putin” como abuso personal de “un hombre bajo y fornido con una cara más bien parecida a una rata”.

El rol de The Guardian ha sido importante. Reconocido por sus investigaciones, el periódico no ha hecho ningún intento serio para examinar quién disparó al avión, y por qué, a pesar de que una gran cantidad de material de fuentes dignas de crédito muestra que Moscú estaba tan sorprendido como el resto del mundo, y que el avión de pasajeros pudo haber sido derribado por el régimen ucraniano.

Mientras que la Casa Blanca no ofrece ninguna evidencia verificable – a pesar de que los satélites estadounidenses habrían observado el derribo – el corresponsal de The Guardian en Moscú, Shaun Walker dio en la tecla. “Mi audiencia con el Demonio de Donetsk”, fue el titular de la página frontal con la intensa entrevista de Walker con Igor Bezler. “Con un bigote de morsa, un temperamento ardiente y una reputación de brutalidad”, escribió, “Igor Bezler es el más temido de todos los líderes de los rebeldes en el este de Ucrania… apodado El Demonio… Si los servicios de seguridad de Ucrania, el SBU, son creíbles, el Demonio y un grupo de sus hombres fueron responsables de derribar el avión de Malaysia Airlines vuelo MH17… y así como supuestamente derribaron el MH17, los rebeldes han derribado 10 aviones de Ucrania. “El periodismo demoníaco no requiere de más pruebas.

El periodismo demoníaco da cuenta de algo más que una junta fascista contaminada que tomó el poder en Kiev, como un respetable “gobierno interino”. Los neonazis se convierten en meros “nacionalistas”. “News” cita a la junta de Kiev que garantizó el fracaso de un golpe de estado en marcha proveniente de los Estados Unidos y de la sistemática limpieza étnica de la población de habla rusa del este de Ucrania. Que esto debería ocurrir en la frontera a través de la cual los nazis originales invadieron Rusia, provocaron la extinción de unos 22 millones de vidas rusas, no es de interés. Lo que interesa es una “invasión” de Rusia a Ucrania, que parece difícil de probar más allá de las imágenes familiares de satélite que evocan la presentación ficticia que hizo Colin Powell ante las Naciones Unidas con el fin de “probar” que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. “Ustedes deben saber que las acusaciones de una importante” invasión “de Rusia a Ucrania no parecen estar apoyadas por una inteligencia fiable”, escribió un grupo de ex altos funcionarios y analistas de inteligencia de Estados Unidos, los Veteran Intelligence Professionals for Sanity, a la canciller alemana, Angela Merkel . “Más bien, la” inteligencia “parece ser de la misma especie políticamente dudosa de ‘alzada’ utilizada hace 12 años para” justificar “el ataque liderado por Estados Unidos en Irak”.

Lo que se usa es “controlar la narrativa”. En su trabajo seminal Cultura e imperialismo, Edward Said fue más explícito: la maquinaria mediática occidental ahora era capaz de penetrar profundamente en la conciencia de gran parte de la humanidad con un “cableado” tan influyente como la de las armadas imperiales del siglo XIX. Periodismo Cañonera, en otras palabras. O la guerra hecha por los medios de comunicación.

Sin embargo, existe una inteligencia pública crítica y una resistencia a la propaganda y una segunda superpotencia está surgiendo: el poder de la opinión pública, alimentada por la internet y los medios sociales.

La falsa realidad creada por la falsa noticia entregada por los guardianes de los medios puede evitar que algunos de nosotros nos enteremos de que esta nueva súper poder se está agitando de un país tras otro, desde las Américas hasta Europa, desde Asia hasta África. Se trata de una insurrección moral, ejemplificada por los denunciantes Edward Snowden, Chelsea Manning y Julian Assange. La pregunta que surge es: ¿vamos a romper nuestro silencio mientras todavía hay tiempo?

La última vez que estuve en Gaza, conduciendo de regreso al puesto de control israelí, vi a través del alambre de púas dos banderas palestinas. Los niños habían hecho mástiles de palos atados juntos, los habían trepado a una pared la bandera flameaba entre ellos.

Los niños hacen esto, me dijeron, siempre que hay extranjeros alrededor, porque quieren mostrar al mundo que están ahí, vivos, valientes e invictos.

Este artículo es una adaptación de una conferencia de John Pilger en memoria de Edward Said pronunciada en Adelaide, Australia, el 11 de septiembre. Web: http://www.johnpilger.com

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/09/12/gaza-and-the-threat-of-world-war/

Los españoles que liberaron París, silenciados y olvidados en Francia

Considero un hecho de justicia histórica que se de a conocer a estos héroes que vencieron a la peste parda en Francia y que luego fueron traicionados y olvidados

Los españoles que liberaron París, silenciados y olvidados en Francia
Por Luís Rivas. Publicado en “El Confidencial”

El próximo 24 de agosto, una extraña caravana recorrerá París. Un grupo de franceses y españoles portarán en las calles de la capital francesa las fotos de algunos de los soldados que ese día, hace 70 años, fueron los primeros en entrar en la ciudad para liberarla de sus ocupantes nazis. Franceses y turistas descubrirán que esas fotos en blanco y negro con los rostros de los liberadores son el testimonio, silenciado durante décadas, de que esos soldados que se jugaron la vida por liberar París eran en su inmensa mayoría españoles.

El 24 de agosto de 1944, un grupo de vehículos blindados semiorugas (half-tracks) y tres tanques Sherman entran en la capital francesa por sorpresa. Los parisinos creen en un principio que son parte de las tropas alemanas instaladas en la ciudad; después se dan cuenta de que no, que visten uniformes del ejército de Estados Unidos y que son la avanzadilla de las tropas que devolverán la libertad a París y, por consiguiente, a toda Francia.

Pero la confusión aumenta cuando cada vehículo en los que se desplazan esos oficiales y soldados tiene inscrito en el morro un nombre en español. Los half-tracks bautizados ‘España cañí’, ‘Guernica’, ‘Madrid’, ‘Brunete’, ‘Guadalajara’ o ‘Ebro’, entre otros, son conducidos por militares que portan una bandera roja, amarilla y violeta cosida a sus uniformes. Son los miembros de La Nueve, la compañía de choque de la II División Blindada (DB) del general Leclerc. Se la conocía así, La Nueve, en español, porque 146 de sus 160 componentes eran republicanos españoles, alistados en las tropas de la Francia libre.

La Nueve estaba comandada por el capitán francés Raymond Dronne, que tenía como mano derecha al teniente Amado Granell, el valenciano que fue el primer militar francés en entrar ese día en el Ayuntamiento de París, ya en manos de la resistencia parisina en la que, por cierto, habían participado otros miles de españoles exiliados. En la noche del 24 de agosto del 44, canciones como “Ay, Carmela” y otras pertenecientes al cancionero republicano español sonaron hasta la madrugada en los lugares ‘asegurados’. Pero la liberación de París no había terminado.

Los españoles de La Nueve hicieron frente dentro de la capital a los contraataques y emboscadas de los alemanes que todavía ocupaban la ciudad. El 25 de agosto, el gobernador alemán, atrincherado en el Hotel Meurice con sus tropas de élite, se rindió por fin. Un extremeño, Antonio Gutiérrez, se encargó de mantener encañonado a la máxima autoridad nazi en la capital francesa mientras esperaba que un militar del rango del alemán se hiciera cargo de él. Von Choltitz le regaló a Gutiérrez su reloj, en agradecimiento por haber respetado las convenciones militares internacionales.

De Gaulle desfila escoltado por españoles

París estaba ya casi limpia de nazis y colaboradores franceses para que el general Charles De Gaulle pudiera hacer su entrada en la ciudad y simbolizar con su imagen la liberación de la capital, de la Francia que se ponía de nuevo en pie, como escribió Leclerc. El 26 de agosto, el militar que se había exiliado a Londres y que había desafiado a su excompañero Petain, recorría a pie las calles de París, desde el Arco de Triunfo y la Tumba al Soldado Desconocido, hasta la catedral de Notre Dame. Cuatro de los half-tracks de La Nueve fueron los elegidos para abrir el desfile de De Gaulle. Amado Granell encabezaba el cortejo, que recibía los vítores de una ciudadanía en júbilo. Quedaba claro el homenaje militar de De Gaulle a La Nueve y a los españoles que la componían. Pero a partir de ahí, la historia de estos republicanos que habían participado en la guerra civil con apenas 20 años y que se convirtieron en héroes bajo mando francés se silenció y se enterró voluntariamente con una capa de propaganda más fuerte que el cemento, precisamente en el país al que ayudaron a liberar.
Ya el día 25, el diario Libération abre en primera con una gran foto del interior del Ayuntamiento, en la que se ve a Amado Granell con el líder de la resistencia parisina. El nombre de Granell no es mencionado, nada se dice sobre los españoles; el periódico habla de “soldados americanos”. La torpeza de los periodistas no es sorprendente, ni antes ni ahora, y Libération pudo haberse equivocado con los uniformes como los propios parisinos en la calle, pero lo que vino después estuvo bien pergeñado.
Hay palabras que quedan grabadas para la historia y pasan a formar parte de la memoria política de los pueblos. De Gaulle sabía lo que tenía que decir cuando lanzó su famosa proclama: “París, ultrajada, París, rota, París, martirizada, pero París liberada. Liberada por ella misma, liberada por su pueblo con el concurso de los ejércitos de Francia, con el apoyo y la contribución de Francia entera. Es decir, de la única Francia, de la verdadera Francia, de la Francia eterna”.
La reescritura de la Historia
Ni una palabra sobre los auténticos liberadores españoles. Poco importantes para el futuro, según De Gaulle, que debía enterrar la imagen de la Francia colaboracionista, ensalzar a una Resistencia francesa en la que participaron pocos franceses y hacer frente a los norteamericanos, por una parte, y a los comunistas locales, por otra. Gaullistas y comunistas decidieron, pues, que toda Francia había sido resistente y que sus soldados liberaron París.
Desde entonces, los historiadores franceses, los militares o los periodistas han ignorado el papel jugado por los republicanos españoles en la liberación de Francia. Un silencio de 70 años que pocas obras escritas han intentado romper. Entre ellas, el libro de Evelyn Mesquida La Nueve, ces republicains espagnols qui ont liberé Paris, publicado en español por Ediciones B con el título La Nueve, los españoles que liberaron París. La obra de Mesquida, que fue durante mas de 30 años corresponsal de Tiempo en la capital francesa, recoge la historia de La Nueve y, en especial, las entrevistas que la periodista hizo a algunos de los supervivientes de la compañía. El testimonio de esos veteranos es una de las páginas mas emocionantes y tristes de la historia de Francia. Es, también, parte de la memoria de la trágica guerra civil española.

“Un deshonor para Francia”

“Si este año, por el 70 aniversario, Francia no los reconoce, será una vergüenza y un deshonor”. Así se expresa Evelyn Mesquida, que ha contactado con el Elíseo y el Ministerio de Defensa francés para instarlos a participar en el homenaje del 24 de agosto. Según el entorno de François Hollande, el presidente es muy sensible a la gesta de la Nueve, y así se lo han asegurado a Mesquida, que espera que el jefe del Estado dedique unas palabras a los españoles en un discurso que debe pronunciar el 25 de agosto. Hay que recordar que Hollande ya se inclinó ante la bandera republicana hace dos años, en el consistorio parisino, con motivo del 68 aniversario de la gesta.

También desde el Ministerio de Defensa francés se promete un reconocimiento. Evelyn Mesquida no se fía. Hace años que recorre los archivos de Francia donde el papel de los españoles en la liberación de el país está escrito. Hace años que se topa con el silencio y la animosidad de los altos mandos militares.

La historia francesa de los españoles que participaron en La Nueve no empieza en París. Comienza tras la derrota republicana y el comienzo del exilio. Cientos de miles de españoles, muchos de ellos combatientes republicanos, pasan la frontera de los Pirineos. Otros huyen en barco hacia las colonias francesas del otro lado del Mediterráneo. En una y otra parte, son encerrados en campos de concentración (por primera vez se les llamó así), donde son apaleados, pasan hambre, frío y sufren enfermedades. A los hombres se les ofrecen dos soluciones: ser devueltos a España o alistarse en la Legión francesa. Así, algunos miembros de La Nueve participaron en combates contra los alemanes antes de la debacle del ejército francés.

Una vez que Petain se alía con Hitler, los españoles intentan por todos los medios pasarse al ejército de de Gaulle, el ejército de la ‘Francia libre’. Muchos participaron en las batallas que han edificado la historia militar francesa en África: Cufra, El Alamein, Bir Hakeim… Los 146 que formaban parte de La Nueve fueron entrenados en Gran Bretaña antes de desembarcar en Normandía el 1 de agosto de 1944. Formaban parte de las tropas francesas comandadas por el general Patton. De ahí los uniformes del ejército norteamericano. Pero su lucha no acabó en París. Los miembros de La Nueve que quedaban con vida tras duros combates en Alsacia y Lorena fueron los primeros también en llegar al último refugio de Hitler, el Nido del Águila, en Berchtesgaden.

Una mayoría de anarquistas

Que Francia ‘nacionalizara’ su Historia es injusto, pero políticamente comprensible. Como lo es también que la falta de apoyo a estos soldados exiliados se debe muy en parte a que eran en su mayoría anarquistas. Una mayoría de anarquistas comecuras, ateos y anticlericales que no dudaron en contribuir a la compra de una nueva estatua del Sagrado Corazón para la iglesia de la localidad de Ecouché, en Normandía. La vieja escultura fue destruida en los feroces batallas que libró La Nueve contra las tropas alemanas.

Esos anarquistas, reacios a aceptar órdenes de militares franceses inexpertos o ineptos, respetaron y se ganaron el reconocimiento de Philippe François Marie de Hauteclocque, más conocido como el general Leclerc, un aristócrata católico y profundamente religioso al que los españoles llamaban ‘el patrón’.
Ese grupo de anarquistas enseñó un poco de dignidad también a los exaltados franceses que intentaban robar las botas a los soldados alemanes vencidos, o a los que maltrataban a las mujeres francesas que supuestamente habían confraternizado con el invasor. Para los soldados de La Nueve, esos que perseguían a las mujeres deberían haber luchado contra los alemanes y no quedarse esperando a que los liberaran.
“España es mi madre; Francia, mi novia”

El único reconocimiento oficial para algunos miembros de La Nueve fueron las medallas y otros honores militares por su labor en el campo de batalla. Amado Granell, el teniente y segundo en el mando de la compañía, recibió del general Leclerc la Legión de Honor con estas palabras: “Si es cierto que Napoleón creó esta distinción para recompensar a los valientes, nadie la merece más que usted”. De Gaulle ofreció a Granell un puesto de comandante en el ejército francés si abandonaba su nacionalidad. Granell le respondió negativamente, arguyendo que “amaba a España como una madre y a Francia como una novia”. Socialista próximo a Largo Caballero, hizo de intermediario entre su partido y Juan de Borbón para facilitar la instauración en España de un sistema monárquico democrático. Granell, entrevistado por primera vez en España en 1970 por Vicente Talón para el diario Pueblo, murió en España en un accidente de tráfico en 1972.

Amado Granell.
Granell fue el oficial español de mayor grado en La Nueve, pero eso no puede hacer olvidar los nombres de los españoles de la compañía que dejaron su vida desde el desembarco en Normandía el primero de agosto del 44 hasta la capitulación alemana. El libro de Evelyn Mesquida es un homenaje a todos ellos. De los 146 que salieron de Gran Bretaña para “liberar a Europa del fascismo”,quedan hoy dos con vida: el barcelonés Luis Royo, que reside en Cachan, cerca de París, y el almeriense Rafael Gómez, que vive en un pueblo cerca de Estrasburgo. Royo, Gómez, el asturiano Manuel Fernández, los gallegos Víctor Lantes y Cariño López, el valenciano Germán Arrúe, el santanderino Faustino Solana, los barceloneses hermanos Pujol, el madrileño Antonio Van Baunberghen, formado en el Instituto Libre de Enseñanza o el aragonés Martín Bernal, torero conocido como ‘Larita II’ antes de la guerra de España, pensaron, hasta el último momento, como el resto de la compañía, que tras la victoria en Francia y Alemania los aliados los ayudarían a combatir en España.

Desde que cruzaron la frontera en el 39 no tenían otro objetivo. Los dos supervivientes lo atestiguan. Rafael Gómez, que conducía el half-track ‘Don Quijote’ recuerda que la noche de la liberación de París todos durmieron pensando que “la liberación de España estaba próxima”. Luis Royo, que guiaba el ‘Madrid’, reconoce que él nunca pensó que luchaba por Francia, sino por la libertad. Ambos tuvieron que renunciar a su sueño e integrarse en la sociedad francesa de posguerra. Ni sus compañeros de trabajo ni sus vecinos supieron nunca que esos dos extranjeros habían arriesgado su vida por Francia. El primer reconocimiento político oficial lo recibieron hace diez años, gracias al apoyo de la hoy alcaldesa de París, Anne Hidalgo. 70 años antes de la llegada al Ayuntamiento de esta gaditana, otros españoles ya habían hecho historia en el mismo lugar. Si Francia vive desde entonces en democracia y en libertad es, en parte, gracias a ellos.

Fuente:
http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-08-18/los-espanoles-que-liberaron-paris-silenciados-y-olvidados-en-francia_177174/

Diez tesis sobre la extrema derecha

 Michael Löwy realiza un excelente análisis sobre el ascenso de la extrema derecha en Europa  y la necesidad histórica e conformar un frente anti fascista. Además es crítico de las visiones economicistas de la izquierda europea. 

 

Diez tesis sobre la extrema derecha

 Michael Löwy

Viento Sur

  

I. Las elecciones europeas han confirmado una tendencia que veníamos observando desde hace algunos años en la mayoría de países del continente: el espectacular crecimiento de la extrema derecha. Se trata de un fenómeno sin precedentes desde los años 30 del siglo XX. En la mayoría de los países este movimiento obtuvo entre el 10 y el 20%, y en tres países -Francia, Inglaterra, Dinamarca-, entre el 25 y el 30% de los votos. Pero su influencia es más vasta que su electorado: contamina con sus ideas a la derecha “clásica” e igualmente a una parte de la izquierda social-liberal. El caso francés es el más grave, el avance del Frente Nacional ha sobrepasado todas las previsiones, incluso las más pesimistas. Tal como decía la web de Mediapart en una edición reciente, “El tiempo se acabó”: “Il est minuit moins cinq”.

II. Esta extrema derecha es muy diversa, se puede observar toda una gama desde partidos abiertamente neonazis, como el griego Amanecer Dorado, hasta fuerzas burguesas perfectamente integradas en el juego político institucinal como el PPS suizo. Lo que tienen en común es el nacionalismo chovinista, la xenofobia, el racismo, el odio a los inmigrantes – sobre todo a los “extraeuropeos” – y a los gitanos (el pueblo más viejo de Europa), la islamofobia, el anticomunismo. A esto se le puede añadir, en muchos casos, el antisemitismo, la homofobia, la misoginia, el autoritarismo, el rechazo de la democracia, la eurofobia. Respecto a otras cuestiones – por ejemplo, el neoliberalismo o el laicismo – este movimiento está más dividido.

III. Sería un error creer que el fascismo y el antifascismo son fenómenos del pasado. Es cierto que hoy no encontramos partidos de masas comparables al NSDAP alemán de los años 30, pero ya en esta época el fascismo no se limitaba a un solo modelo: el franquismo español y el salazarismo portugués eran bien diferentes de los modelos italiano o alemán. Una parte importante de la extrema derecha europea de hoy tiene una matriz directamente fascista y/o neonazi: es el caso de Amanecer Dorado, el Jobbik húngaro, de Svoboda y el Sector de Derechas ucranianos, etc.; pero también hay otros, como el Frente Nacional, el FPÖ austriaco, el Vlaams Belang belga y otros, cuyos cuadros fundadores tenían estrechos vínculos con el fascismo histórico y las fuerzas colaboracionistas con el Tercer Reich. En otros países -Holanda, Suiza, Inglaterra, Dinamarca- los partidos de extrema derecha no tienen origen fascista, pero comparten con los primeros el racismo, la xenofobia y la islamofobia.

Uno de los argumentos utilizados para mostrar que la extrema derecha ha cambiado y que no tiene gran cosa que ver con el fascismo es su aceptación de la democracia parlamentaria y de la vía electoral para llegar al poder. Pero recordemos que un tal Adolf Hitler fue aupado a la Cancillería por una votación legal del Reichstag, y que el Mariscal Pétain fue elegido Jefe de Estado por el Parlamento francés. Si el Frente Nacional llegara al poder a través de las elecciones -una hipótesis que desgraciadamente no podemos descartar-, ¿qué quedaría de la democracia en Francia?

IV. La crisis económica que asola Europa desde 2008, en general -con la excepción de Grecia- ha favorecido más a la extrema derecha que a la izquierda radical. La proporción entre las dos fuerzas es totalmente desequilibrada, contrariamente a la situación europea de los años 30, que vivió, en la mayoría de países, un aumento paralelo del fascismo y de la izquierda antifascista. La extrema derecha actual se ha beneficiado sin duda de la crisis, pero ésta no lo explica todo: en el Estado español y en Portugal, dos de los países más castigados por la crisis, la extrema derecha sigue siendo marginal. Y en Grecia, si bien Amanecer Dorado ha experimentado un crecimiento exponencial, ha sido sobrepasada de largo por Syriza, la coalición de la izquierda radical. En Suiza y en Austria, dos de los países a los que prácticamente no ha afectado la crisis, la extrema derecha racista supera el 20%. Así que habría que evitar las explicaciones economicistas a menudo avanzadas por la izquierda.

V. Los factores históricos juegan sin duda un papel: una larga y antigua tradición antisemita en ciertos países; la persistencia de corrientes colaboracionistas después de la Segunda Guerra Mundial; la cultura colonial, que sigue impregnando actitudes y comportamientos mucho después de la descolonización, no sólo en los antiguos imperios, también en el resto de países de Europa. Todos estos factores están presentes en Francia y contribuyen a explicar el fenómeno del lepenismo.

VI. El concepto de “populismo”, empleado por ciertos politólogos, los medios e igualmente por una parte de la izquierda, es absolutamente incapaz de rendir cuentas sobre el fenómeno en cuestión, y solo sirve para confundir. Si en la América Latina de entre los años 19330 y 1960 el término correspondía a algo más preciso -el varguismo, el peronismo, etc.-, su uso en Europa a partir de los años 90 es cada vez más vago e impreciso. Se define el populismo como “una posición política que toma partido por el pueblo frente las élites”, lo que es válido para casi cualquier movimiento o partido político. Este pseudoconcepto, aplicado a los partidos de extrema derecha, conduce -voluntaria o involuntariamente- a legitimarlos, a hacerlos más aceptables, cuando no simpáticos -¿quién no está por el pueblo y contra las élites?- evitando cuidadosamente los términos que provocan rechazo: racismo, xenofobia, fascismo, extrema derecha. “Populismo” es también utilizado de forma deliberadamente mistificadora por las ideologías neoliberales para crear una amalgama entre la extrema derecha y la izquierda radical, caracterizadas como “populismo de derechas” y “populismo de izquierdas”, opuestos a las políticas liberales, a “Europa”, etc.

VII. La izquierda de todas las tendencias -con algunas excepciones- ha subestimado cruelmente el peligro. No ha visto venir la ola parda, por lo tanto, no ha visto necesario tomar la iniciativa para una movilización antifascista. Para ciertas corrientes de la izquierda, la extrema derecha no es más que un producto de la crisis y del desempleo, siendo éstas las causas a las que hay que atacar, y no al fenómeno del fascismo en sí. Estos razonamientos típicamente economicistas han desarmado a la izquierda ante la ofensiva ideológica racista, xenófoba y nacionalista de la extrema derecha.

VIII. Ningún grupo social está inmunizado contra la peste parda. Las ideas de la extrema derecha, y en particular el racismo, han contaminado no solo a una gran parte de la pequeña burguesía y de los desempleados, también a una parte de la clase trabajadora y de la juventud. En el caso francés esto es particularmente llamativo. Estas ideas no tienen ninguna relación con la realidad de la inmigración: el voto por el Frente Nacional, por ejemplo, ha crecido particularmente en algunas regiones rurales que jamás han visto a un solo inmigrante. Y los inmigrantes gitanos, que han sido recientemente el objetivo de una ola de histeria racista bastante impresionante -con la complaciente participación del antes ministro “socialista” de Interior, Manuel Valls- son menos de veinte mil en toda Francia.

IX. Otro análisis “clásico” de la izquierda sobre el fascismo es el que lo explica esencialmente como un instrumento del gran capital para frenar la revolución y al movimiento obrero. Pero como hoy el movimiento obrero es muy débil, y el peligro revolucionario inexistente, el gran capital no tiene interés en sostener a los movimientos de extrema derecha, así que la amenaza de una ofensiva parda no existe. Se trata, una vez más, de una visión economicista, que no tiene en cuenta la autonomía propia de los fenómenos políticos -los electores pueden elegir a un partido político que no tenga el favor de la gran burguesía- y parece ignorar que el gran capital puede acomodarse a toda clase de regímenes políticos, sin demasiados escrúpulos.

X. No hay una receta mágica para combatir a la extrema derecha. Hay que inspirarse, con una distancia crítica, de las tradiciones antifascistas del pasado, pero también hay que saber innovar para responder a las nuevas formas del fenómeno. Hay que saber combinar las iniciativas locales con los movimientos sociopolíticos y culturales unitarios, sólidamente organizados y estructurados, a escala nacional y continental. La unidad con todo el espectro “republicano” puede ser puntual, pero un movimiento antifascista organizado no será eficaz y creíble si está impulsado por las fuerzas que se sitúan hoy dentro del consenso neoliberal dominante. Se trata de una lucha que no puede limitarse a las fronteras de un solo país, sino que debe organizarse a escala europea. El combate contra el racismo y la solidaridad con sus víctimas es uno de los componentes esenciales de esta resistencia.

Traducción: José Gallego para VIENTO SUR

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article9107